15 de Noviembre de 2010
El cerco electrico ha trascendido a su objetivo inicial de ser una herramienta exclusivamente de protección frente a la delincuencia para convertirse en una herramienta de protección para los trabajadores en lugares de alto riesgo como lo es la industria minera.
A partir del mundialmente conocido accidente y rescate de los 33 mineros atrapados en la mina San José ubicada a 33 kms de Copiapó ( Chile), salió a la luz el tema del mejoramiento de las condiciones de seguridad de los trabajadores del sector, de las instancias de prevención de accidentes, el papel de los organismos fiscalizadores y la actuación de los mismos trabajadores para defender sus condiciones de trabajo.
Dado que el comportamiento de las empresas mineras se encuentra actualmente bajo el foco de atención de todos los actores de la sociedad, su preocupación por evitar accidentes que puedan someterlos a sanciones como cierres de sus faenas y su suspención temporal y consecuentemente la pérdida de productividad que esto con lleva, las ha llevado a buscar soluciones en esta área.
PRO-TG Chile ha desarrollado un sistema de seguridad perimetral que consiste en un cierre de malla metálica autosustentable o 3D , el cual incorpora de fábrica un cerco electrico. Ambas tecnologías se fusionan entregando una barrera física , disuasiva e impenetrable.
El diseño de este cerco denominado Bi-Fence, se adapta a las condiciones del entorno y cuenta con la integración de otras tecnologías como interfases de transmisión de datos y paneles solares que permiten el monitoreo del cerco eléctrico en forma remota y el respaldo de la energía en casos de corte en el suministro eléctrico o simplemente la ausencia de energía en lugares remotos.
Estos Cercos Eléctricos se han instalado con éxito el la minería para proteger polvorines,relaves acuosos, socavones, y delimitación de faenas cumpliendo así su rol en materia de prevención de accidentes en el sector minero.